8.10.08

(Cap. 9) Como siguió

Llegó el día. Me bañé y me depilé, lo que hacen todas las mujeres antes de encontrarse con un tipo calculo. Me vestí, estaba por salir y de golpe me agarró el cagazo. ¡Más vale! Es que ya no era hacerse la cocorita de palabra, ahora tenía que comportarme con la indiferencia que venía mostrando y esto no sabía como hacerlo. ¡De verdad iba a estar con otro! Fue 1 segundo que me miré en el espejo antes de salir y una vocecita me decía: “¿y si después me arrepiento? Quizás sería mejor si no voy…”. Esa vocecita era de mi ángel, pero enseguida escuché mi otro yo que me dijo “¡NO PODÉS SER TAN BOLUDA! Es preferible arrepentirte de lo que hiciste y no de lo que dejaste de hacer, y además ya me tenés podrida de pensar todo el día. Salís ya porque llegás tarde”. Y fui ,pero no me pude comportar con tanta seguridad y me imagino que se dio cuenta porque fue bastante más tierno de lo que esperaba. Desde ese día en el MSN tengo un angelito y un diablito al lado de mi nombre, porque no soy mala pero a veces hago cagadas.

Nos encontramos en el mismo lugar que la semana anterior a las 7 de la tarde, porque yo tenía que volver a cenar a mi casa. Lo que pasa es que había dicho que tenía una reunión pero iba por compromiso aunque no tenía ganas, así podía justificar la ropa y el tiempo que iba a tardar.

Y en el telo, bué…Lo usual, lo que hará todo el mundo: me besó, me tocó… Se la chupé pero con más esmero que la primera vez y ahora que podía observar más detenidamente me di cuenta que estaba muy bien “armado”. Quiso hacerme la cola, en principio acepté pero como me dolía le dije que mejor no sigamos. Me hizo llegar al orgasmo mientras me besaba.

Que se yo, me gustó, se portó muy bien conmigo en todo sentido. Creo que en realidad no pensaba que era una loca que salía con cualquiera y que sí me creía que iba a ser el segundo hombre con el que estaba.

Después de esa noche me sentí un poco mal, pero no mal por culpa sino porque me quedó una sensación de vacío. Tenía la idea que era todo divino y te sentías deseada, que era lo que me llegaba de lo que contaban mis amigas que hacían esto seguido (no la infidelidad sino el “toco y me voy”). En mi cabeza el sexo se relacionaba con la ternura propia de cuando estás con alguien que te quiere porque era lo único que conocía así que el simple hecho de levantarnos e irnos me pareció frío. Obvio que el problema era mío, ya lo sé, él veía una mina que estaba de novia y buscaba una trampa.

Definitivamente el sexo casual no es lo mío. Después de escuchar las experiencias de mis amigas me sonaba a que tenía algo de…Misterio (¿?). Bué, cada persona es un mundo. No se que sentirán los demás cuando lo hacen pero a mi no me resultó. Aunque cuando las chicas hablan en serio sé que sienten lo mismo que me pasó a mi, creo que la mayoría lo hace en busca de “la” persona y cuando te das cuenta que no es puede ser un poco frustrante.

¡Ojo que todo esto lo pensaba yo, eh! José ni idea tenía y tampoco el que haya sido él con quien estuve influyó en algo, con cualquier otro que no me amara como mi novio me hubiera pasado lo mismo.

La relación ahora es completamente distinta, no somos amigos pero sí hay confianza. Parte de la confianza que tenemos ahora se la debo a Guido, porque José confía mucho en él y el hecho de que Guido confíe en mí es un respaldo. No se si alguno de los dos se habrá dado cuenta, es inconsciente, pero soy muy observadora y noté cuando cambiaron las cosas. Todavía chateamos y hacemos “sexoterapia” como dijo una vez, porque según él soy la única que le dice las cosas que todas las mujeres saben y ninguna le quiere contar.

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