Mientras íbamos en el auto camino al hotel no me acuerdo si hablamos o no, aunque me imagino que sí porque el trayecto de la Reco a Palermo lleva un ratito. Estaba muy nerviosa, mucho más que cuando estuve con José, e infinitamente más que cuando iba a ser mi primera vez. Es que a Enrique lo veía como un hombre grande y maduro, y tenía esa forma de ser tan seguro de ser el mejor que me intimidaba. Mientras manejaba cada tanto me sonreía, yo le devolvía el gesto pero no me salían las palabras.
Llegamos al hotel pero a pesar de que conocía bien el barrio nunca pude acordarme cuál era la calle. Entramos y pidió dos horas. En cuanto pusimos el pie en la habitación llamó mi abuelo al celular para saludarme como todas las noches. Hice corta la charla porque la verdad que la situación no era la mejor para ponerme a charlar., Enrique me iba desvistiendo mientras me decía “dale, corta… Apagá el teléfono… Cortá”.
Marcó desde el primer momento quien iba a tener el control. Hablaba mucho, es de esas personas que expresa todo lo que piensa en ese momento y da órdenes constantemente: “así no”, “vení acá”, “mirame”. Dirigió la película porno que le hubiera gustado mirar, hasta había prendido todas las luces. Algunos comentarios me hacían dar risa porque no podía creer que se la creyera de esa forma: “te encanta como te cojo”. ¡Eso lo tengo que decir yo! Me daba a entender que lo mejor que me podía pasar era estar con él, era como si me desafiara buscando una reacción, pero tenía mi propio ego y estaba muy segura de mi desempeño en la cama y a pesar de que no se lo decía sabía que no me iba a olvidar tan facilmente.
Era agosto, pleno invierno, así que mientras hablaba por teléfono sólo pudo sacarme el pullover de todo lo que tenía puesto. A todo esto estábamos parados al lado de la puerta porque casi no me dejó entrar. Cuando corté siguió… Me sacó la remera mientras me acariciaba la espalda y la cintura, y me besaba el cuello. No le alcanzaban las manos para tocarme, lo hacía con una pasión que no me daba lugar a que hiciera ningún movimiento.
Me sacó el corpiño y empezó a tocarme y besarme los pechos jugando en los pezones con la lengua: “qué hermosas tetas”.
Se agachó e hizo que me apoye en su hombro para que no pierda el equilibrio cuando me saque las botas. Se levantó para desprenderme el pantalón y también lo sacó. Me hizo girar todavía con la tanga puesta para acariciarme la cola... “¡Mirá el ojete que tenés pendeja! Qué hermosa que sos, perfecta”. No sabía que decirle, sólo le sonreía y dejaba que se saciara. Me bajaba la tanga mientras me mordía suavecito la cola, cuando la sacó completa me hizo dar vuelta para ver si estaba toda depilada como le había dicho en una de las charlas por chat. Pasó la mano y los labios por el pubis como comprobando la suavidad.
Se paró y de camino a la cama se sacó el pantalón. Se sentó en el borde e hizo que me pare frente a él. Me miró a los ojos y fue bajando para registrar cada centímetro mientras tenía las manos apretándome el culo. Me pidió que separe un poco las piernas para tocar la vulva y empezó a acariciar de adelante hacia atrás muy suave… “Uy bebe, mirá como está esto… Ya quiere”.
Se levantó para sacarse el calzoncillo y dejarlo con la otra ropa. Todavía no había tocado ni visto nada así que el tamaño era sorpresa, aunque según él era normal. Cuando estaba volviendo hacia mí completamente desnudo pude armar el primer pensamiento de la noche: “Me va a doler… Con eso por atrás no”. Me hizo mover de donde estaba y se acostó bien el medio de la cama con las manos atrás de la cabeza y las piernas un poco separadas. Sonrió y levantando las cejas hizo un gesto que significaba “chupala”; así que me arrodillé entre sus piernas e hice lo que ordenó.
La acaricié un poco para hacerme una idea del tamaño real, apenas llegaba a cerrar la mano y parecía que iba a explotar de la presión que tenía.
- ¡Ay, que caliente que estoy! – Gimió.
No pude evitar que la exclamación me causara gracia, desde que entramos yo no había dicho ni “mu” y él no paraba de hablar. Para no hacerlo esperar se la chupé con ganas.
Primero el glande con los labios y la lengua, seguí a los costados y después me la metí en la boca.
- ¡Ahh, bebé! ¡Qué bien que lo hacés!
- ¿Si?
- Siii…Nunca me la chuparon así… ¡Por favor!
- ¿De verdad?
- Sos la mejor…
Lo veía tan entregado y vulnerable en esa posición que quise seguir un rato hasta que me sacó diciendo “¡basta! No doy más, te voy a coger”.
Agarró uno de los preservativos que tenía y ví que le costaba ponerlo, es que era chico para su tamaño así que no era tan “normal” como él había dicho.
Me hizo recostar con la espalda en la cama, puso la almohada debajo para elevar un poco la pelvis y me levantó las piernas para apoyarlas en sus hombros. El temor a que me doliera se me debe haber reflejado en la cara porque apenas empezó hizo un gesto asintiendo con la cabeza e intentó tranquilizarme con un “shh, despacito”.
Debo decir que no mintió, despacio lo hizo aunque hubiera preferido que fuera “progresivo” en vez de “despacio”, así hubiera sido un poquito y después un poquito más. Permanentemente me miraba a los ojos, cada vez que entraba se quedaba adentro por un segundo antes de salir y volver a penetrarme con la misma fuerza. Empujó tres veces hasta el fondo. ¡Sí que dolió! No me salían las palabras para decirle que parara. Puse las manos en su cadera para disminuir un poco la fuerza con la que entraba y se quejó diciendo que no lo frene. Me agarró las manos y me cogió con más fuerza, me hacía gritar cada vez que entraba. Me estaba calentando como me dominaba. Empecé a relajarme y dejó de doler. Después de un rato ya no podía sostenerle la mirada, sólo cerré los ojos y pensaba: “Guau… ¡Cómo me gusta! Qué placer…”. Entre gemidos me salió en voz alta “¡no me podés coger así!”.
- “Eso te salió del alma. ¿Alguna vez te cogieron así? Te gusta, putita, ¿no? Es todo para vos.”, contestó.
Paró para besarme el clítoris mientras introducía dos dedos en mi vagina. La sensación era tan intensa que le pedí que se detenga. Hizo que me arrodille sobre la cama y apoye las manos para poder penetrarme desde atrás. Quería que arquee la espalda para que la cola quede bien levantada pero empujaba tan fuerte que me costaba mantener la posición y dolía bastante si entraba muy profundo. Si dejaba de estar exactamente como él quería me daba dos palmadas en el muslo diciendo “¡vamos, vamos!” y se apoyaba en mi cintura para que recupere la posición.
- Avisame cuando te esté por venir así te cojo con toda.
- Aha…
- Regalame uno. Dale. – Estaba muy caliente pero muy nerviosa también y esa frase fue suficiente para desconcentrarme.
- No sé si voy a acabar – Le contesté.
- ¿Por que no? Bebé, regalame uno, por favor.
- No…No se, es que…No se, estoy nerviosa…Yo te aviso pero no me presiones.
- Bueno. Vení acá, entonces. Cogeme vos.
Me puse encima suyo con las rodillas apoyadas en la cama mirándolo. Ubiqué su pene en la entrada de la vagina, me incliné un poco hacia él y empecé a cogerlo moviendo sólo la cadera. Subía y bajaba la cola pero no saltaba encima de él.
- ¡Bebe cómo me cogés!
- ¿Te gusta así? – Le pregunté.
- Me encanta. ¡Cómo te voy a soñar!
Le sonreí y seguí haciéndolo como venía hasta que pidió que me pusiera en cuclillas y siguiera así.
- Por favor, ¡qué rica que sos! ¡Cómo te voy a soñar, bebé!
- ¿En serio?
- Si bebé, te voy a soñar muchas noches. Lo único que espero es no nombrarte…
Seguí montándolo como quería hasta que después de un rato, a modo de comentario me dijo “ahora te voy a hacer la cola”. Me sacó de donde estaba y se paró al lado de la cama.
- Eh, no, mejor no… – Balbuceé. Es que no me animaba a decirle que no, no se porqué. En verdad no estaba segura si quería o no.
- Siii. Si, dale. – Me respondió en un tono suave pero firme mientras me atraía hacia él.
- Es que…No…Me va a doler.
- No, no. Lo hacemos despacito. Además ya me prometiste.
- Mmm…- Me quejaba a medida que me levantaba de la cadera para acomodarme en cuatro patas sobre la cama como quería.
- Parame bien la cola. – Ordenó.
Me besaba y con los dedos hacía un movimiento circular en el ano para relajar y que entrara más fácil. Apoyó el glande en mi culo y empujó apenas.
- ¡Despacio, despacio! – Le grité corriéndome para adelante.
-¡No te lo voy a hacer fuerte! Dejame a mi. Vení acá.
- Mmm…Bueno, pero despacio.
Empezó de nuevo. Empujaba poquito pero rebotando, me hacía doler.
- Así no, me duele. Entrá suave pero no rebotes.
- Vos relajate.
Me fui yendo hacia delante tratando de controlar sus movimientos hasta que terminé boca arriba en la cama. Era un tipo más bien grande y tenía fuerza, y acostado encima mío no me dejaba mover. Me susurraba al oído que me relaje pero no paraba.
- Ya está toda adentro. ¿La sentís?
Le decía que me dolía y que no quería más pero sólo me contestaba que cuando me relaje iba a dejar de dolerme. Al rato era como si estuviera anestesiada la zona pero igual quería termine.
Preguntó si podía terminar en mi cara. A otro probablemente no se lo hubiera concedido, pero con él me pareció hasta normal. Me pidió que me siente en el piso y abra bien la boca. Se sacó el preservativo, se masturbaba y cada tanto me pedía que la lubrique con saliva. Me miraba a los ojos mientras tenía el orgasmo, le saqué la última gota con la lengua Su semen chorreaba por mi cuerpo.
– Mirá todo lo que te acabé. Me secaste. – Sonrió.
Me fui a limpiar. Se tiró en la cama y prendió un cigarrillo. El trayecto desde el baño a la cama nos mirábamos y le sonreí. Cuando volví me acosté a su lado sin tocarlo por miedo a que se sintiera incómodo, después de todo no era más que sexo, pero me atrajo hacia él para que me apoyara en su pecho y me abrazó.
El tiempo no alcanzó para una segunda vuelta.
1 comentario:
que linda historia
me parece muy erotica
haber si la copio y
si la puedo enviar a
mis contactos para
que la lean siii
tus sentimientos como los
expresas hacia el hombre
que te lo hizo son muy
complejos para que hagas
essos gestos ante el
me acordar a una experiencia
que le llegue hacer a una niña
mas joven que yoo
una ves me lo conto
pero por asuntos muy diversos
tubimos que terminar nuestra relacion... la verdad ( la edad)...
bueno mija.. que linda historia
espero que tengas una anecdota
nueva para contar ok??
cuidate un monton
besossss
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