No pasó más de dos semanas de mi travesura para que empezara a tener problemas con Ciro. Siempre lo encontraba molesto y evasivo con lo que fuera que le preguntara. ¿Se habría enterado? ¡Pero cómo! Ninguna de las chicas le iría a contar… Salvo que me haya visto. Me toreaba pero no me decía que le pasaba y no podía evitar sentirme culpable pensando que todo era producto del dolor que le había causado enterarse que le fui infiel.Cada tema del que hablábamos generaba una discusión, estaba agresivo y siempre me hacía llorar. Dejé de salir sola para quedarme con él a ver si de esa manera podía enmendar lo que había hecho pensando que había sido eso lo que lo exacerbaba. Capaz mostrándole que tenía interés en él y que lo amaba las cosas iban mejorando.La cama dejó de ser lo que era hacía una semana. Se excusaba echándole la culpa al trabajo, al jefe, al estrés de todos los días… Esquivaba la mirada y estaba pensativo. Los besos eran distantes y no más de un pico.Me citó en un café para charlar. Cuando lo ví por lo menos me sentí mejor al ver que estaba más tranquilo que antes aunque ni siquiera me sonrió cuando nos encontramos.
- No se que me pasa, no estoy seguro de la relación que tenemos. - Al fin dijo algo aunque no era lo que esperaba. Bueno, sí lo esperaba considerando lo que había hecho, todo era mi culpa.
Llorando le pedía que me perdonara si había hecho algo que lo hizo sufrir, que nunca más iba a cometer un error así, que lo amaba y no quería perderlo.
- ¿Qué error?- Me contestó un poco desconcertado. Creo que no sabía de lo que le estaba hablando, preferí no decir nada si él no lo decía primero.
- No sé, lo que sea que te haya molestado sólo decimelo y no pasa nunca más. No puedo adivinar que te molesta si no me decís…
- Mirá, no quiero lastimarte extendiendo una situación como la que estamos viviendo. No me hiciste nada pero yo no estoy seguro si quiero seguir con vos.
- ¿Cómo? ¿Por qué? – No podía contener el llanto. Si no le había hecho nada ¿por qué me quería dejar?
- Me están pasando cosas con otra chica.
Se me vino el mundo abajo, no podía creer lo que escuchaba. No me confesaba que había estado con otra, eso lo hubiera perdonado y seguíamos bien como siempre a pesar de los celos (que me hubiera bancado porque yo también lo había hecho). Esto era peor: me dejaba para estar con otra, quiere decir que era más que una calentura. Le pregunté quién era, si la conocía, si había pasado algo entre ellos, desde cuándo se veían… ¡Todo! Me respondió tranquilo que todavía no había salido pero quería intentarlo, y que nosotros no estábamos del todo bien. Era sincero, sabía que no estábamos bien pero igual se me estrujaba el corazón de pensar que nunca más lo iba a ver. Quedamos en no vernos por un tiempo y cuando las cosas se calmaran podíamos volver a hablar.
Lloré una semana entera pero el tiempo cura todo. Por suerte todo pasó en julio cuando no iba a la facu sino no me hubiera ido muy bien. En la clínica todos me acompañaron y me consolaban, incluso José era tierno. A Enrique le había contado qué sucedió y trataba de consolarme diciendo que ya iba a encontrar un chico “bien” para casarme y que ahora disfrutara la vida de soltera juntándome con amigos (eso nunca había dejado de hacerlo pero ahora entendía porque se aburría con su matrimonio).
- No se que me pasa, no estoy seguro de la relación que tenemos. - Al fin dijo algo aunque no era lo que esperaba. Bueno, sí lo esperaba considerando lo que había hecho, todo era mi culpa.
Llorando le pedía que me perdonara si había hecho algo que lo hizo sufrir, que nunca más iba a cometer un error así, que lo amaba y no quería perderlo.
- ¿Qué error?- Me contestó un poco desconcertado. Creo que no sabía de lo que le estaba hablando, preferí no decir nada si él no lo decía primero.
- No sé, lo que sea que te haya molestado sólo decimelo y no pasa nunca más. No puedo adivinar que te molesta si no me decís…
- Mirá, no quiero lastimarte extendiendo una situación como la que estamos viviendo. No me hiciste nada pero yo no estoy seguro si quiero seguir con vos.
- ¿Cómo? ¿Por qué? – No podía contener el llanto. Si no le había hecho nada ¿por qué me quería dejar?
- Me están pasando cosas con otra chica.
Se me vino el mundo abajo, no podía creer lo que escuchaba. No me confesaba que había estado con otra, eso lo hubiera perdonado y seguíamos bien como siempre a pesar de los celos (que me hubiera bancado porque yo también lo había hecho). Esto era peor: me dejaba para estar con otra, quiere decir que era más que una calentura. Le pregunté quién era, si la conocía, si había pasado algo entre ellos, desde cuándo se veían… ¡Todo! Me respondió tranquilo que todavía no había salido pero quería intentarlo, y que nosotros no estábamos del todo bien. Era sincero, sabía que no estábamos bien pero igual se me estrujaba el corazón de pensar que nunca más lo iba a ver. Quedamos en no vernos por un tiempo y cuando las cosas se calmaran podíamos volver a hablar.
Lloré una semana entera pero el tiempo cura todo. Por suerte todo pasó en julio cuando no iba a la facu sino no me hubiera ido muy bien. En la clínica todos me acompañaron y me consolaban, incluso José era tierno. A Enrique le había contado qué sucedió y trataba de consolarme diciendo que ya iba a encontrar un chico “bien” para casarme y que ahora disfrutara la vida de soltera juntándome con amigos (eso nunca había dejado de hacerlo pero ahora entendía porque se aburría con su matrimonio).
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